15/11/2019

Ricardo Vasconcellos Rosado: Los 80 años de la Hazaña de Lima

Domingo 25 de Febrero del 2018

Ricardo Vasconcellos Rosado: Los 80 años de la Hazaña de Lima

Es tanta la admiración generada por la victoria ecuatoriana que el Salón de la Fama de la Natación Mundial, en EE.UU., le entregó un espacio gracias a gestiones del exdirigente Luis Chiriboga Parra.

Es tanta la admiración generada por la victoria ecuatoriana que el Salón de la Fama de la Natación Mundial, en EE.UU., le entregó un espacio gracias a gestiones del exdirigente Luis Chiriboga Parra.

Tal vez los jóvenes que siguen el deporte no conozcan o han olvidado lo que alguna vez leyeron sobre la portentosa Hazaña de Lima. Se trató de un suceso que asombró a América y el mundo y cuya repetición, en las condiciones actuales, sería imposible. Es tanta la admiración generada por la victoria ecuatoriana que el Salón de la Fama de la Natación Mundial, con sede en Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, le entregó un espacio gracias a las gestiones del exdirigente Luis Chiriboga Parra, ya fallecido.

¿Por qué lo que protagonizaron cuatro jóvenes nadadores en la pileta Nipón, de Lima, en 1938 es llamado una hazaña? Existen muchos argumentos y trataremos de resumirlos en esta columna. Hemos escrito varias veces sobre el tema y cuando se cumplieron 50 años de la victoria publicamos nuestro primer libro titulado Los Cuatro Mosqueteros del Guayas (Crónica de una hazaña), presentado en diciembre de 1987 en el Círculo de Periodistas Deportivos del Ecuador, con la presencia del entonces primer mandatario León Febres-Cordero, un personaje muy ligado a la natación.

En el concierto internacional el deporte ecuatoriano no había tenido hasta 1938 ninguna figuración en certámenes oficiales. El boxeo nos había dado alguna nombradía con las victorias de Tito Simon en Panamá, Kid Lombardo en Colombia, Perú y Argentina; y Kid Montana, en Cuba. Triunfos locales del Packard y la selección de Guayaquil, en fútbol, ante el Arturo Prat de Chile, en 1926; y del Panamá ante el campeón Audax Italiano, del mismo país, en 1933; y la derrota del Flecha de Lima, famoso equipo basquetero, ante el Oriente guayaquileño en el coliseo Huancavilca, en 1934, pueden considerarse, todos ellos, sucesos notables, pero de limitada trascendencia internacional por su condición de amistosos.

Ecuador tuvo su primera aparición oficial internacional en el Sudamericano de Natación de 1937 en Montevideo. El deportista marroquí Jacobo Nahón y el presidente de LDE, Fernando Barredo Hidalgo, lograron la afiliación de la Federación Deportiva del Guayas a la Confederación Sudamericana de Natación y ello permitió que dos nadadores ligados, Luis Alcívar y Ricardo Planas, participaran en el torneo gracias a una colecta pública para financiar el viaje. ¿Por qué la afiliación de la Federación Deportiva del Guayas? Porque el régimen dictatorial de Federico Páez había promulgado una ley del deporte que condenaba a la desaparición de la Federación Deportiva Nacional y de las federaciones provinciales. La del Guayas se negó a morir y continuó su actividad con desprecio de la inicua ley. Lo mismo ocurrió en 1938 con la ley estatizante dictada por Alberto Enríquez Gallo.

El trofeo y el diploma de campeón están conferidos a la Federación Deportiva del Guayas y hace más de diez años los vi en la sede de esta entidad. Espero que estén todavía allí.

Los Cuatro Mosqueteros del Guayas nacieron a la natación en la piscina del Malecón. Su primer entrenador fue Jacobo Nahón, comerciante y cultivador de este deporte, quien se había afincado en Guayaquil y es considerado el padre de la Hazaña de Lima. Otro gran protagonista fue el entrenador italiano Arduino Tomassi, quien llegó a Guayaquil a fines de 1934 con destino final en Buenos Aires. Su barco debió permanecer en el Guayas debido a una cuarentena en El Callao. Trabó amistad con Nahón, quien lo llevó a que viera nadar a la muchachada en la piscina del Malecón. El italiano se quedó sorprendido de la calidad de los chiquillos porteños y cronómetro en mano registró sus tiempos. Junto a Nahón revisó en la revista El Gráfico los tiempos del último Sudamericano y llegaron a la conclusión de que había en nuestros deportistas un enorme potencial. Decidieron entonces hablar con los dirigentes de Liga Deportiva Estudiantil, el club de la mayoría de los nadadores, para planear el viaje a Lima.

Después de las pruebas selectivas se escogió a la delegación: Luis Alcívar Elizalde, quien había retornado de La Habana donde había viajado en 1932; Carlos Luis Grillo Gilbert, Ricardo Pechón Planas, Abel Gilbert, Pablo Coello y Tomás Ángel Carbo –estos dos últimos considerados por Tomassi como suplentes–. El 7 de marzo de 1938, en el pequeño aeródromo de Guayaquil, se reunieron los nadadores con unos cuantos familiares para emprender el viaje a Lima. Estaban lejos de pensar que a su regreso serían homenajeados con el más grande desfile que se recuerde en nuestra historia ciudadana. Abelito Gilbert, de 15 años, estrenaba sus primeros pantalones largos.

Los cuatro nadadores titulares iban a competir solo en las pruebas de estilo libre frente a equipos completos con experiencia olímpica. Nadie los conocía y no hubo una sola persona que apostara a que obtendrían alguna victoria. La prensa local los despidió con entusiasmo, pero advirtiendo que nadie debía hacerse ilusiones dada la juventud y escasa experiencia de nuestra delegación ante rivales de gran nivel. Perú había enviado a sus nadadores a entrenar una larga temporada en Alemania y participaba con 21 competidores. Chile pasaba de la docena. Argentina igual. Los nuestros eran solo cuatro.

Los nadadores criollos sorprendieron desde el primer día hasta llegar a la apoteosis del 27 de marzo en que Ecuador, con sus cuatro muchachos, generaba exclamaciones de asombro al conseguir el título de campeón sudamericano por primera vez en su historia. Carlos Luis Gilbert había conseguido cuatro medallas de oro, siempre escoltado por Ricardo Planas. Luis Alcívar se consagraba como el nadador más veloz del sur del continente. Su poderosa patada levantaba olas espumosas y el diario La Prensa lo bautizó como La Lancha del Norte.

La delegación volvió a Guayaquil el 5 de abril en medio de un carnaval jubiloso. Lauro Dávila y Nicasio Safadi, los autores de Guayaquil de mis amores, compusieron La marcha de los campeones, que se entonó a lo largo del desfile con carros alegóricos, corsos de flores y los saludos de la muchedumbre en las aceras y balcones. Nunca volvería a verse en Guayaquil un desfile igual. Enríquez Gallo, quien asistió al recibimiento, como un homenaje a la hazaña, desde un balcón del Palacio Municipal, pronunció un discurso muy emotivo, reconoció a Guayaquil como la Capital Deportiva del País y leyó el decreto con el que derogaba la malhadada ley del deporte que entrega al Estado la conducción de todas las actividades deportivas. Estamos a un mes de que se cumplan 80 años de la hazaña.

En el 2012 una delegación de LDE, encabezada por su presidente, Wilson Vergara, y los expresidentes Augusto Barreiro, Carlos Baquerizo y Jacinto Flor, acudió ante el alcalde Jaime Nebot para pedirle que el cabildo erigiera un monumento a Los Cuatro Mosqueteros del Guayas. Nebot –un hombre del deporte– accedió al pedido y en mayo de ese año se expidió la ordenanza correspondiente.

El sitio escogido era el Malecón, frente a la piscina que está siendo demolida. La celebración de los 80 años de la Hazaña de Lima será una gran oportunidad para que la ciudad haga realidad el homenaje prometido. (O)

Los cuatro nadadores iban a competir solo en las pruebas de estilo libre ante equipos completos con experiencia olímpica. No hubo una sola persona que apostara a que obtendrían la victoria.

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