05/12/2021

Europa League | Fe, coraje y corazón para vislumbrar Lyon

Jueves 26 de Abril del 2018

Europa League | Fe, coraje y corazón para vislumbrar Lyon

El Atlético de Madrid firma un partido épico en casa del Arsenal (1-1) al jugar con 10 durante 80 minutos y arrancar un valioso empate que le permite ver más cerca la final de la Europa League. Los colchoneros marcaron por medio de Antoine (...)

El Atlético de Madrid firma un partido épico en casa del Arsenal (1-1) al jugar con 10 durante 80 minutos y arrancar un valioso empate que le permite ver más cerca la final de la Europa League. Los colchoneros marcaron por medio de Antoine (...)

Esta semifinal de la Europa League acogía a los dos grandes favoritos al título, tanto por plantilla como por historia. Un enfrentamiento cargado de simbolismo, con las despedidas de Arsène Wenger Fernando Torres en el ambiente. Un Arsenal Atlético de Madrid muy atractivo sobre el papel al reunir a dos equipos competitivos con necesidad de ganar un título para salvar la temporada. Era por tanto una final anticipada que hoy ha vivido su primer capítulo en el Emirates Stadium. La primera noticia de la noche, con permiso del esperado regreso de Santi Cazorla a los entrenamientos, era la ausencia de Diego Costa en el once titular de los colchoneros. No quiso arriesgar Diego Simeone sabiendo que queda la vuelta y una hipotética final, de manera que apostó por Kevin Gameiro. Arsène Wenger, por su parte, tampoco se reservaba nada para este partido y apostaba por un once netamente ofensivo, con el que pronto comenzó a dar muestras de sus intenciones.

Los gunners salieron mucho mejor, presionaban arriba y provocaban pérdidas de los rojiblancos en zonas de riesgo. Una de ellas, un balón mal entregado de Giménez a Vrsaljko acabó con el croata forzando una falta para evitar una contra peligrosa, con la consiguiente tarjeta amarilla del árbitro, el señor Turpin que pronto se haría famoso a su pesar. Una cartulina en el minuto 1 que condicionaba al lateral balcánico. Mientras tanto los ingleses seguían acogotando a los españoles en su área, y a punto estuvo Alexandre Lacazette de inaugurar el marcador estrellando un balón al palo. Un minuto después era Jan Oblak el que se interponía entre el activo delantero francés y el go, con un paradón marca de la casa del esloveno. Seguía el duelo por los mismos derroteros, con los madrileños encerrados en su campo y Oblak haciendo los milagros de cada día, cuando vino la jugada que marcó todo el partido. Sime Vrsaljko dejaba los tacos en el tobillo de un rival, veía la segunda amarilla y se iba a la caseta en el minuto 10. Una expulsión justa si vemos las dos acciones por realizadas por el carrilero, pero seguramente atípica por el momento y la relevancia del encuentro. Condicionaba este partido y toda la eliminatoria probablemente. El Arsenal empezó mejor y de repente se veía en superioridad. Thomas Partey, que comenzó también errático en el medio, ocupó el lateral diestro, Antoine Griezmann se escoró a la izquierda mientras Koke caía al medio, y Kevin Gameiro se quedaba en punta. Decidió no cambiar nada Diego Simeone, aunque tampoco tuvo mucho tiempo para reaccionar porque en el minuto 13 fue también expulsado por una vehemente protesta al árbitro, que a su juicio perdonó la tarjeta a Héctor Bellerin.

Sin lateral y sin entrenador, el Atlético de Madrid se encomendaba a un ejercicio de fe, sufrimiento y épica durante todo un encuentro entero en campo hostil. Una tarea de titanes, pero que en el caso de este histórico club es de esas situaciones que lo hacen grande y legendario. Comenzando por su portero, un Jan Oblak sublime, que volvió a regalarnos un par de paradas de esas que levantan del sillón a cualquier aficionado, sea del equipo que sea. Si alguien tenía dudas: estamos ante el mejor portero del mundo en la actualidad. Porque la primera media hora fue una tortura para el espectador atlético. Como era de esperar se sucedían las ocasiones de los gunners, ya que no todas las desbarataba su gran arquero. Alexandre Lacazette, Laurent Koscielny o Nacho Monreal no acertaron a ver portería. Los minutos pasaban y el Atlético de Madrid se iba asentando y adaptando a su nueva situación. Tanto que en el tramo final del primer acto, sus jugadores salieron de la cueva e incluso dispusieron de ocasiones claras, especialmente por medio de Antoine Griezmann. Mención especial para una del francés tras una gran jugada personal de Thomas. Ángel Correa también se atrevió a ir hacia adelante, y logró asomarse a la portería de Guillermo Ospina, que tuvo algo de trabajo antes de enfilar los vestuarios. Eso sí, quedaba toda la segunda parte y el ejercicio de resistencia no había hecho sino empezar.

Del asedio al delirio

Porque con el paso de los minutos estaba claro que el Atlético de Madrid iría notando la ausencia de ese jugador durante casi todo el encuentro. Y el Arsenal, que juega muy bien a ratos porque tiene jugadores para ello, salió de nuevo con una presión alta buscando ese primer gol que le aclarase el panorama de la semifinal, y aprovechar la ventaja que tenía en este encuentro de ida, la cual puede ser clave en el devenir de esta eliminatoria. Volvieron las combinaciones rápidas de los gunners, especialmente con las asociaciones entre Mesut Özil, Aaron Ramsey y Danny Welbeck, que daban mucho trabajo a la zaga colchonera. Igual que un hiperestimulado Alexandre Lacazette, quien por si no lo recuerdan estuvo cerca de ser rojiblanco el pasado verano. La sanción de la FIFA y el deseo por fichar a Diego Costa frustraron la operación cuando estaba hecha, con lo que el goleador acabó recalando en el equipo de Arsène Wenger. Su insistencia tuvo premio en el minuto 60, cuando más apretaba el Arsenal. Una pérdida innecesaria de Antoine Griezmann en el pico del área, cuando intentaba un túnel para salir a la contra, terminó con un buen gol de cabeza de su compatriota. Inapelable, a la esquina donde Jan Oblak no podía llegar.

Un gol que daba tranquilidad a los ingleses, que al fin veían premio a su esfuerzo, y que con media hora por delante se hacía una losa demasiado pesada para los colchoneros. Diego Simeone, que estaba preparando un cambio, decidió retirar a Kevin Gameiro y dar entrada a Gabi. Ángel Correa se fue a la punta del ataque, pero poco después sería sustituido por Stefan Savic, con el objetivo de contener a los británicos, especialmente en el juego aéreo. Visto lo visto el 1-0 no era un mal resultado que llevarse al Metropolitano, mientras se mantenía la incertidumbre sobre Diego Costa. Entraba el partido en una fase delicada, en la que un segundo gol de los gunners podría poner la eliminatoria muy cuesta arriba para el combinado colchonero. Por eso pasaban los minutos y, cuando parecía que Diego Simeone se decantaba por meter a Fernando Torres para buscar la épica, esta llegó por inercia.

Antoine Griezmann, quien si no, para enmendar su error de unos minutos antes, cazaba un balón a la espalda. Aprovechaba el resbalón de Laurent Koscielny para batir a Guillermo Ospina y desatar el delirio en el sector colchonero. Un gol que puede valer una final de la Europa League, que desde luego vale su peso en oro por lo visto hasta entonces. Poco tiempo más estuvo el galo sobre el verde, ya que dejó su lugar al Niño mientras ahora los minutos corrían más rápido para los españoles. El francés era de nuevo clave en un partido importante, y junto a Jan Oblak demostró que son los dos grandes pilares sobre los que se asienta hoy en día el éxito de su equipo. Dos futbolistas con 100 M€ de cláusula de rescisión, que son muy cotizados y han sido colocados lejos del club para este verano.

Se va el Arsenal con un empate con mal sabor de boca, especialmente por el error defensivo de Koscielny y la falta de efectividad en ataque. Pero sobre todo porque ha desperdiciado una ocasión única para sentenciar la eliminatoria en la ida. Queda para las tertulias la decisión de Arsène Wenger de no hacer ninguna sustitución en el encuentro. Una decisión quizás controvertida, pero seguramente curiosa porque se ha despedido del Emirates en Europa sin mover el baquillo. Ahí queda.

Y un partido para agrandar la leyenda de los de Diego Simeone, un empate épico tras un gran ejercicio de coraje, corazón, defensa y fe en el Emirates Stadium. Un 1-1 que pone las cosas de cara para el campeón de 2010 y 2012, que está a 90 minutos de la final de Lyon solamente, y que previsiblemente en la vuelta podrá contar con Diego Costa, en su campo y seguramente en igualdad de condiciones. La final ya se ve en el horizonte. La mejor manera de celebrar sin duda el 115 aniversario de un club con una identidad propia, que hoy ha hecho gala de sus mejores virtudes para sellar una noche de esas que se recordarán de generación en generación.

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