—La afición está deseosa y expectante por verle. Tiene muchas ilusiones en usted...
—Yo estoy tranquilo. Mi pensamiento está en ayudar al equipo cuanto sea. Nada más.
—¿Nota la expectación que hay en torno a usted?
—Sí, uno lo nota, pero yo fui siempre igual. Las cosas ajenas al juego las dejo de lado. La decisión de quedarme en este equipo no era mía y al final me quedo aquí. Estoy contento y deseando jugar.
—La competencia va a ser tremenda en el ataque...
—Sé que habrá mucha. Mis compañeros son todos muy buenos. Pero soy muy joven y tengo que aprender de ellos. Y a la vez darlo todo en los entrenamientos para intentar jugar.
—Usted no pudo debutar en partido oficial por sus problemas y operación de corazón. Estará ansioso por hacerlo...
—Sí, por jugar en el Calderón y debutar en Liga. Vi muchos partidos como aficionado y ahora quiero vivirlos como futbolista y poder aportar cosas al equipo.
—¿Cómo fueron esos momentos en los que se decide que han de operarle de corazón?
—Muy difíciles. Yo era un futbolista que quería jugar y no pude hacerlo por esos problemas. Pero ahora ya estoy preparado y creo que estoy haciendo una buena pretemporada.
—Se refugió en la religión...
—Sí, es verdad. Fueron meses muy duros, fui consciente de todo lo que pasó y ahora empiezo a salir adelante. Quiero devolverle al Atlético lo bien que se portó conmigo. Cuando me detectaron el problema, tuve que viajar a Estados Unidos con mi agente para intervenirme. Ni siquiera se lo dije a mi madre para que no se preocupara. Cuando todo salió bien, volví a Argentina con la cicatriz en el pecho y entonces ya sí. Le agradecí a la Virgen María de San Nicolás que todo saliera bien.
—Cuénteme...
—Soy de Rosario y cerca está San Nicolás y la Virgen de la que soy devoto. Mi agente, Agustín Jiménez, va mucho. Me he tatuado la virgen en mi brazo izquierdo (lo enseña; en la foto). Me lo hice en Madrid, con Aitor, que ha hecho tatuajes a Giménez, el Cebolla... Ahora le pediría a mi Virgen que nos ayude al equipo y a mí y que nos pueda salir un gran año.
—Para ello tendrán que hacer una buena temporada. ¿Quién le parece un fuera de serie?
—Koke. Se adapta a todas las posiciones y siempre la pone y juega muy bien.
—Simeone habla muy bien de usted.
—Es un gusto trabajar a sus órdenes. En Argentina no estamos acostumbrados a trabajar así. Está continuamente corrigiéndome y enseñándome cosas. Yo soy chico aún y me gusta mirar y aprender de jugadores como Torres o Raúl García. Me fijo en sus movimientos.
—El cuerpo técnico dice que usted romperá muchos partidos por su rapidez y su explosividad...
—Siempre me gustó jugar a encarar al contrario, buscar al rival, intentar el uno contra uno... Y disfrutar dentro del campo.
—¿Alguna cifra de goles?
—No. Pero sí me gustaría que, si los hago, sean para ayudar al equipo y para ganar títulos.
—¿Alguno especial?
—Ganar la Champions con el Atleti sería lo mejor que me podría pasar.
—Esto pondrá a la afición contenta...
—Me gusta mucho. Sé cómo vive los partidos, sus canciones. Vi muchos partidos desde la grada. Fui allí y disfruté. Ahora me toca ya hacerlo en el campo.