08/02/2023

Vélez no regó la cancha para perjudicar a Flamengo y perdió 4-0: Viejos mitos e historias insólitas de la Copa Libertadores [VIDEO]

Hace 5 meses

El campo de Vélez se dejó ver descuidado y seco como nunca antes, supuestamente por un pedido expreso del DT Alexander Medina para tener ventaja en el duelo frente a Flamengo, pero la estrategia no le funcionó. Conoce este y otros episodios inéditos de la Copa Libertadores, que no se cansa de sorprender.

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Después de haber dejado en el camino a River en octavos y a Talleres en cuartos de final, Vélez era totalmente consciente que por delante se venían retos mucho más duros. Tocó medir fuerzas esta vez con el Flamengo -inapelable favorito a ganar la Copa- por el pase a la final. Y la misión desde un inicio se tornó complicada.

Durante las últimas semanas, el ‘Fortín’ se preparó arduamente para intentar dar el batacazo en la serie contra el ‘Mengao’. Pero no bastaba con un inhumano esfuerzo en los entrenamientos. Había que ‘preparar’ la cancha de la mejor forma posible para afrontar este duelo. Y eso es lo que hizo -o supuestamente quiso hacer- el club argentino.

El último miércoles el Estadio José Amalfitani, que acostumbra a lucir un campo verde, brillante y muy bien conservado, se dejó ver descuidado y seco como nunca. En Vélez justifican el mal estado de su terreno con el hecho de no haber conseguido el fertilizante que suelen utilizar y, por tanto, el nuevo terminó quemando el césped.

Pero esa versión no la creen de ningún modo en Brasil y mucho menos las personas que saben muy bien cómo se ha manejado la Copa Libertadores a lo largo de su historia. Las malas lenguas aseguran que se trató de un pedido expreso de Alexander Medina, DT de Vélez, el hecho de no regar el campo y dejarlo en las peores condiciones para perjudicar a Flamengo.

Más allá de las diversas especulaciones, el presunto autosabotaje de su terreno; sin embargo, no funcionó. Los brasileños -familiarizados con este deporte hasta en los campos más adversos- exhibieron sus excepcionales dotes futbolísticos en Liniers, consiguiendo así un 4-0 histórico, que le deja con pie y medio en la final de la Copa.

Así como este hecho singular han transcurrido muchísimos más en este torneo de la Conmebol, incluso con peruanos como protagonistas. Aquí un repaso de algunas historias insólitas de la Libertadores de América.

Hostigación cítrica al primer campeón

Lo insólito siempre fue parte de la Copa Libertadores. Desde sus inicios. Desde su primera edición. En la definición del primer título en la historia del torneo, Peñarol había ganado 1-0 a Olimpia en la ida en Montevideo. Pero faltaba aún la revancha en Asunción. Y los ánimos, claro, se tornaron calientes, como siempre.

Los miles de hinchas del Olimpia que asistieron al estadio -fastidiados con el rival y también el trabajo de los árbitros en el duelo de ida- recibieron con gran hostigamiento a Peñarol, entre insultos y amenazas que acompañaron todo el partido. Pero no solo eso, los fanáticos paraguayos incluso arrojaron naranjas a los futbolistas ‘carboneros’ desde las gradas.

El duelo había finalizado 1-1 y Peñarol quería dar la vuelta olímpica en Asunción, pero eso era imposible. El bombardero de naranjas no cesó en ningún momento. Todo lo contrario, se intensificó. Para evitar los cítricos en la premiación, los jugadores aurinegros se vieron obligados a celebrar el primer título de la Copa Libertadores en la intimidad.

Cosas del destino

En la Copa Libertadores 1961, Santa Fe luchó por el pase a las semifinales contra Jorge Wilstermann. En la ida, los bolivianos habían ganado 3-2, mientras que los colombianos hicieron lo propio en la vuelta con un 1-0 a su favor.

El marcador global estaba empatado y en ese tiempo no existía la regla de gol de visitante. Ambos equipos debían jugar un partido de desempate para definir al clasificado, pero para evitar más desgaste, dejaron que el destino hiciera lo suyo. Entonces, el ganador de la llave se determinó mediante un sorteo. La suerte acompañó a Santa Fe, que avanzó a ‘semis’ gracias al azar.

Boca y un partido al estilo del Milan

En la cuarta edición de la legendaria Copa Libertadores, que entonces se llamaba Copa Campeones de América, Boca Juniors marcó un hito raudamente en el torneo, pero no necesariamente por algún logro dentro de la cancha. Sucede que ese año, en 1963, el cuadro argentino se encontró con la Universidad de Chile en la fase de grupos y sucedió algo insólito en La Bombonera.

Antes de iniciar el partido entre ambos equipos, el árbitro percató de que las camisetas de Boca y la U. de Chile eran bastantes similares: ambas eran azules. Para evitar confusiones, le pidió al elenco local que cambie de remera, ya que los visitantes solo habían llevado la oficial. El pedido fue rechado porque el xeneize tampoco tenía la indumentaria alterna a la mano.

El problema fue solucionado de forma inesperada. El utilero del ‘Xeneize’ le informó al entonces presidente Alberto J. Armando que en su maletín tenía las camisetas del AC Milan para todo el plantel. Sucede que el club italiano le había hecho ese especial obsequio al club argentino en agradecimiento por el traspaso del peruano Víctor Benítez en 1962, quien justamente un año más tarde se consagraría con la Copa de Europa (hoy Champions League) con los ‘rossoneros’.

Boca Juniors compitió con la camiseta del AC Milan en la Copa Libertadores 1963 | Foto: Internet
Boca Juniors compitió con la camiseta del AC Milan en la Copa Libertadores 1963 | Foto: Internet

Fue así que Boca vistió colores ajenos a los suyos para disputar el encuentro. Eso sí, mientras transcurrían los primeros 45 minutos, el utilero del club logró traer la indumentaria alterna del plantel y los jugadores se cambiaron en el entretiempo para afrontar el complemento. Aquel cotejo lo terminó ganando el equipo argentino por 1-0 con un gol de Alberto Mario González.

El cura goleador

Estudiantes de La Plata gozó de indomabilidad un tiempo en nuestro continente. Llegó a ser tricampeón de la Copa Libertadores al conquistar las ediciones de 1968-69-70. El ‘León’ intentó seguir el mismo camino en 1971 e incluso llegó a la final, pero antes se vio sorprendido cuando menos lo esperaba.

En las semifinales de la Copa, en La Plata, Estudiantes recibió al modesto Barcelona con el fin de mantener su invicto de local. Nunca había perdido en casa, pero ese 29 de abril de 1971 lo hizo por 1-0. ¿Su verdugo? Juan Manuel Bazurco, un sacerdote.

Bazurco no se dedicaba profesionalmente al fútbol, sino más bien a dar misas en Ecuador. Pero su gran talento con la pelota no podía desperdiciarse. Con permiso de las autoridades eclesiásticas, él entrenaba en sus tiempos libres con el cuadro de Guayaquil, que le había fichado. La intención del Barcelona era encontrar a un delantero que ayude a conseguir los objetivos al equipo, pero encontró mucho más que uso: un cura goleador, el héroe de esa victoria histórica en La Plata.

El Bilardismo en su máximo expresión

En el mencionado reinado continental de Estudiantes de La Plata, Carlos Bilardo era uno de los grandes protagonistas del plantel. Como jugador se había ganado la fama del “niño terrible”. Y no es para menos. Distintas experiencias en la Copa Libertadores le delatan.

Volante de pierna fuerte y dientes apretados, Bilardo se constituyó en toda una leyenda del juego sucio en su momento, ya que entraba a la cancha con alfileres y tiraba tierra a los ojos de los porteros contrarios.

Las mañas o las trampas -desde la perspectiva en que se vea- de Carlos Salvador se extendieron hasta sus propios compañeros de equipo. Juntos hicieron que al elenco de La Plata se les reconozca como los “pincharratas”, debido a que pinchaban a sus rivales con un alfiler. De ese ‘mito’ se sigue hablando hasta el día de hoy, pero sin resentimiento alguno. Lo cierto es que, más allá de lo polémico, esa singular estrategia le sirvió de alguna forma a Estudiantes para lograr el tricampeonato.

19 expulsados

Sporting Cristal quería dar el batacazo en La Bombonera un 17 de marzo de 1971. Los rimenses tenían la obligación de ganarle a Boca Juniors para seguir en el torneo, mientras que los locales necesitaban ganar para alcanzar el liderato del grupo. El partido, sin duda, era clave para ambos. Y por eso la intensidad se apoderó del campo xeneize.

Mientras el partido estaba 2-2 y ya se jugaban los minutos finales, Rogel -jugador de Boca- intentó engañar al árbitro con una supuesta falta que sufrió dentro del área, pero el juez no compró el supuesto penal. Pese a que la decisión fue acertada, en el campo se armó la gresca más grande en la historia de la Copa Libertadores.

Entre patadas y puñetes repartidos sin compasión, transcurrió una batalla campal que dejó un saldo de 19 jugadores expulsados, 9 del club argentino y 10 del club peruano. Los únicos que no vieron la tarjeta roja fueron los porteros de ambos equipos y el ídolo peruano en Boca, Julio Meléndez. Ese partido fue suspendido, después de que tres jugadores sean hospitalizados y el resto haya tenido que lidiar con la detención policial.

El mayor arreglo de la Copa

La Copa Libertadores de 1989 se vio marcada por el episodio más bochornoso de su historia. Sol de América y Olimpia, dos equipos paraguayos, dejaron fuera de la competencia a Colo Colo de Chile tras un maravilloso y evidente arreglo en el partido de la última fecha.

La última fecha del Grupo 1, que tenía a los chilenos Cobreloa y Colo Colo junto a los paraguayos Olimpia y Sol de América, se definió con dos partidos el mismo día. El cruce entre los chilenos fue en la tarde, mientras que el de los paraguayos fue en la noche. De igual forma, se evitaba algunos inconvenientes.

En su encuentro, Colo Colo ganaba 2-1 y con eso aseguraba su presencia en los octavos de final, pero Cobreloa le empató en los minutos finales y dejó abierta la posibilidad de que los contendientes paraguayos clasificaran juntos. Pero para eso era necesario que Sol de América se imponga 5-4 sobre Olimpia, para que este último -igualado en puntos con el ‘Cacique’- tenga más goles a favor.

Entonces, sucedió lo inédito. El partido entre los paraguayos se jugó en el estadio General Pablo Rojas. A los 24 minutos y con un 0-0 en el marcador, un corte de energía eléctrica impidió que el juego continuara. El duelo se tuvo que reanudar al día siguiente con el resultado de Colo Colo ya conocido y con todas las posibilidades premeditadas. En esos 66 minutos restantes, por tanto, hubo una lluvia de goles: cinco para Sol de América y cuatro para Olimpia. Con el resultado, ambos equipos accedieron a la siguiente ronda.

“Hay hechos de mi carrera que me enorgullecen y otros que no. Y aquel claramente es un hecho del que no me enorgullezco y del que me quiero librar”, señaló Sergio Markarián, que en ese episodio era técnico de Sol de América y años atrás se había sentado en el banco del Olimpia. El ‘Mago’ también dirigió a la selección peruana entre el 2010 y 2013.

La selección tucumana de Argentina

En el 2017, Atlético Tucumán de Argentina y El Nacional de Ecuador midieron fuerzas en la segunda ronda de la Copa Libertadores. Después de un 2-2 en la ida, el elenco tucumano tuvo que viajar a Quito para ir a la caza de la victoria y avanzar de fase.

La delegación del elenco argentino dispuso que el equipo se hospede en Guayaquil días antes para aclimatarse y luego ir directo a la capital del país norteño, donde debían jugar. Sin embargo, el plantel visitante se quedó varado. El vuelo que los iba a trasladar hasta la ciudad del estadio no salió a la hora pactada por problemas de documentación.

Esto provocó que, a tan solo pocos minutos de jugarse el partido, Atlético Tucumán aterrizara en Quito en un micro que viajó a 130 km/h. Pero los problemas no quedaron ahí, ya que el utilero se olvidó las camisetas y el club tuvo que pedir prestadas las de la selección argentina Sub 20, que por fortuna estaba disputando el Sudamericano de la categoría en esa ciudad. Al final, el cuadro tucumano ganó por 1-0 con la mica nacional puesta y clasificó a la siguiente ronda.

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