29/11/2021

Europa League | El Atlético de Madrid más genuino aterriza en la final

Jueves 03 de Mayo del 2018

Europa League | El Atlético de Madrid más genuino aterriza en la final

El Atlético de Madrid se impone al Arsenal (1-0) en otra gran noche europea, la primera grande de verdad en el Metropolitano, para pasar a una nueva final europea. Es la tercera de la Europa League y la cuarta final con Diego Simeone, que desde (...)

El Atlético de Madrid se impone al Arsenal (1-0) en otra gran noche europea, la primera grande de verdad en el Metropolitano, para pasar a una nueva final europea. Es la tercera de la Europa League y la cuarta final con Diego Simeone, que desde (...)

Apenas habían pasado siete días desde las fuertes emociones que nos dejó el partido de ida, con la heroica resistencia colchonera en el Emirates Stadium, y un 1-1 que dejaba todo abierto. El Atlético de Madrid recibía al Arsenal en la primera gran noche del Wanda Metropolitano, toda una semifinal europea y por tanto la opción de volver a pisar una final continental. Un partido, eso sí, un tanto atípico con la presencia de Diego Simeone en la grada, a quien la televisión nos mostraba cual león enjaulado, dando paseos rápidos y cortos por su palco, donde la UEFA lo tenía recluido para que cumpliera su sanción. También la grada estuvo desde el principio metida en el partido con su equipo, dispuesta a vivir de nuevo una gran noche de esas que se recuerdan durante años. En los onces, destacaba la vuelta de Diego Costa, bestia negra de los gunners, que hoy volvía a ver portería ante su víctima predilecta. Pero esto fue al final del primer acto, y antes sucedieron muchas cosas. Como la presencia de Vitolo en el once, afincado en la izquierda para sujetar mejor a Héctor Bellerin. Thomas partió como lateral diestro, y por su banda sufriría más el cuadro rojiblanco debido a las internadas de un activo Nacho Monreal.

Y, como sucediera en la ida, antes de los diez primeros minutos ya había sucedido un imprevisto, que en este caso no fue una expulsión sino una terrible lesión de Laurent Koscielny. Él solo se rompía en el minuto 7, un percance desgarrador por las reacciones posteriores del defensa, visiblemente disgustado por una lesión que le puede dejar lamentablemente sin Mundial. El mejor zaguero de Arsène Wenger dejaba el campo y era Callum Chambers quien ocupaba su lugar. Pronto vería el combinado colchonero por ahí un filón, pero antes tuvimos unos minutos de expectación, con los dos equipos notando el largo parón de más de tres minutos hasta la retirada en camilla del central francés. El primer acto fue, de hecho, un partido ingobernable con el que ninguno de los equipos podía hacerse, mientras ambos iban acumulando ocasiones, si bien no demasiado claras. Los ingleses metían miedo por medio de Alexandre Lacazette y el citado Monreal, mientras seguíamos sin ver, como en la ida, la mejor versión de un Mesut Özil bastante más gris de lo que acostumbra normalmente a estar.

El peligro del lado local fue generándose poco a poco, más bien a zarpazos de Antoine Griezmann, robos de Saúl o desmarques de Diego Costa. Vitolo estaba algo más desaparecido, demasiado pendiente de un Héctor Bellerin que en esta eliminatoria ha mostrado a Julen Lopetegui que merece ser tenido en cuenta para el Mundial. Pero la producción ofensiva de los colchoneros no era regular ni excesivamente peligrosa, pese a que Koke o Thomas intimidaron con disparos lejanos, y también Diego Costa tuvo la ocasión de abrir el marcador antes de lo que lo hizo. Lo que sí hacía bien el equipo madrileño era una gran presión alta que combinaba con un excelente repliegue. Jugando como es costumbre en esta escuadra, de forma compacta y ordenada, sin grandes alegrías pero sin errores groseros. Quizá como venimos de dos semifinales de Liga de Campeones en las que hemos visto demasiadas ocasiones y muchos fallos de bulto, daba hoy la sensación de que esta semifinal estaba un tanto más apagada. Pero seguramente correspondía más a lo que suelen ser este tipo de rondas europeas, y seguramente la anomalía es lo que vimos en Roma o en el Santiago Bernabéu. Lo que sin duda no es extraño es que el Atlético de Madrid, con el resultado a favor, esperaba su momento. Y este llegaba ya en el descuento. Una combinación excelente entre Antoine Griezmann y Diego Costa, aprovechando primero ese flanco débil de Chambers, dejaba solo al de Lagarto ante David Ospina. Aguantó muy bien a Héctor Bellerin y fusilaba sin piedad al colombiano para delirio del Metropolitano. Un gol clave en el momento justo, un tanto psicológico que encarrilaba el partido para los de Diego Simeone.

El oficio colchonero

El 1-0 daba mucha tranquilidad al Atlético de Madrid, que se cubría las espaldas ante un posible gol de los ingleses, de manera que forzaría la prórroga. Pero, teniendo en cuenta que en los últimos 11 partidos como local, el combinado colchonero no había concedido ni un solo gol, y dada la gran fiabilidad mostrada la pasada semana con 10 hombres, la empresa se antojaba complicada. Arsène Wenger comenzaba a mover el banquillo para evitar que fuera su último encuentro en Europa con el Arsenal, mientras los locales mantuvieron su presión alta en busca del fallo rival. De hecho, liderado por un gran Antoine Griezmann, el plan rojiblanco a punto estuvo de dar sus frutos con un segundo gol que llevara la calma y la euforia total al estadio. Tuvo el francés un par de ocasiones claras que desbarataba la zaga británica en el último momento, mientras el Arsenal apenas sumó jugadas de peligro.

Daba la sensación de que las opciones de los gunners pasaban más por un fallo de su rival, que los hubo especialmente por medio de un errático Thomas, pero sin que dieran tampoco demasiado trabajo a Jan Oblak. No se fue el Arsenal hacia adelante a por todas, a la desesperada en busca del gol que le metiera a la prórroga, pero tampoco vimos esa reacción en busca de la épica que tan habitual suele ser a estas alturas de la temporada. También por mérito de un Atlético de Madrid muy bien armado, que hoy en igualdad de jugadores estuvo mucho mejor que su rival, y que apenas sufrió pese a lo ajustado del resultado. De hecho solamente faltó el gol de Fernando Torres en el tramo final para redondear la noche, en su despedida europea de su afición. Y cabe también destacar el gran partido de Diego Godín, auténtico comandante en la zaga colchonera, autor de un partido estelar que mantuvo a raya en todo momento a los ingleses.

El 1-0 final hizo justicia a lo visto hoy, y corrobora que el Atlético de Madrid sigue entre los grandes de Europa, y acaba de conquistar su tercera final de la Europa League, tras las de 2010 y 2012. De hecho es curioso que en los siguientes años pares también lograron entrar a una final, en este caso las de la Champions League perdidas ante el Real Madrid. Hoy ha demostrado no solamente que es mejor que el Arsenal, sino que este equipo con Diego Costa en otoño probablemente no estaría fuera de la máxima competición continental. Pero eso es ya historia ficción, ahora lo que importa es mirar a Lyon, donde espera la tercera Europa League en apenas dos semanas. Un nuevo equipo español en una final continental que sin duda nos hará vibrar.

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