Jairo Vélez la rompió con la selección peruana en sus dos primeras presentaciones tras su nacionalización y dejó en claro que está para competir en este nivel. Su impacto fue inmediato y su nombre empezó a ganar peso dentro del equipo.

Ese rendimiento tiene una base clara. Ya lo venía sosteniendo en Alianza Lima, donde se convirtió en un jugador influyente, con presencia constante en el juego y capacidad para marcar diferencias. Ese presente fue determinante para meterse en la lista.

Ante Senegal, por varios pasajes del partido, fue de lo más rescatable del equipo. Mostró personalidad, pidió la pelota y le dio dinámica a un mediocampo que necesitaba orden y claridad.

Frente a Honduras terminó de confirmar su buen momento. No solo tuvo incidencia en el juego, sino que apareció en momentos clave y firmó un doblete que reflejó su confianza y determinación.

Su historia en el fútbol peruano comenzó tiempo atrás. Álvaro Barco lo observó cuando jugaba en la reserva de Vélez Sarsfield y decidió apostar por él.

En ese entonces, el volante pertenecía al club argentino y llegó al Perú a préstamo por Universidad San Martín por la temporada 2017. Fue una apuesta silenciosa, pero bien sustentada desde lo deportivo. Junto al actual del volante de Alianza Lima, el equipo santo también fichó al defensa argentino Ramiro Ríos también proveniente de Vélez Sarsfield.

Barco quedó sorprendido por su forma de jugar. Más allá de lo técnico, destacaba su carácter y la manera en la que asumía responsabilidades dentro del campo.

Hoy, con más recorrido, Vélez atraviesa un momento de consolidación. Lo que insinuó en sus inicios es ahora una realidad: un jugador con influencia, personalidad y capacidad para aparecer cuando el equipo lo necesita.

Partidos relacionados

Anuncio