Nadie la quiere ver retirada, ni ella misma. Por eso Serena Williams se vence a sí misma -y a su pena- para poner a todos de pie y ella también seguir erguida en el campo donde se hizo gigante. Empezó su andar en los Grand Slams en el US Open 1998 -profesional desde 1995 -y cierra su historia en el mismo torneo más de dos décadas después.
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