La memoria RAM está volviendo a subir de precio y la inteligencia artificial tiene mucho que ver. Fabricantes, analistas y grandes tecnológicas coinciden: el auge de la IA está absorbiendo una parte creciente de la producción mundial de memorias, lo que reduce la oferta disponible para PCs, móviles y otros dispositivos de consumo. El resultado es un mercado más tensionado y precios que ya empiezan a sentirse en el bolsillo de los usuarios.

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Según informes recientes de Reuters y Financial Times, los grandes productores de memoria están priorizando chips más rentables destinados a centros de datos y sistemas de IA, dejando en segundo plano la DRAM tradicional que usan la mayoría de los consumidores.
Por qué la IA necesita tanta memoria
Los modelos de inteligencia artificial modernos, especialmente los que se entrenan y ejecutan en la nube, requieren enormes cantidades de memoria de alto rendimiento. Tecnologías como HBM (High Bandwidth Memory) y memorias avanzadas para servidores se han vuelto clave para el desarrollo de IA generativa, aprendizaje automático y análisis de datos a gran escala.
El problema es que estas memorias se fabrican en las mismas plantas que la RAM convencional. Cuando los fabricantes destinan más capacidad a productos para IA —que ofrecen mayores márgenes—, la disponibilidad de módulos DDR4 y DDR5 para el mercado general se reduce.
Menos oferta, precios al alza
Samsung y SK Hynix, dos de los mayores fabricantes del mundo, han advertido que la demanda impulsada por la IA está superando la capacidad de producción actual. De acuerdo con Financial Times, esta presión podría mantenerse al menos hasta 2026.
Reuters también señala que empresas de electrónica de consumo ya están sintiendo el impacto. Incluso Apple ha reconocido públicamente que los costos de memoria comienzan a afectar su estructura de precios, en un contexto donde los proveedores priorizan pedidos vinculados a IA.
Cómo afecta al consumidor final
Aunque la IA suene lejana para muchos usuarios, sus efectos son muy concretos. PCs, notebooks y smartphones necesitan cada vez más RAM para mantenerse competitivos, pero esa memoria ahora es más cara de producir y conseguir. Esto se traduce en equipos más costosos o en configuraciones base más ajustadas.
Medios especializados como Xataka y Geeknetic coinciden en que esta tendencia no es coyuntural. Mientras la inversión en infraestructura de IA siga creciendo, la memoria seguirá siendo un recurso disputado.
Un fenómeno que recién empieza
Los analistas coinciden en que la IA no es el único factor detrás de la subida de precios, pero sí uno de los más determinantes. La combinación de alta demanda, producción limitada y prioridades industriales distintas está redefiniendo el mercado de la memoria.
En otras palabras: la inteligencia artificial no solo está cambiando cómo usamos la tecnología, también está encareciendo los componentes clave que la hacen posible.