Las estrategias se pondrán a prueba en el Levi’s Stadium. El Super Bowl LX será una batalla decisiva en la que cada pelea en las trincheras va a inclinar la balanza hacia los New England Patriots o los Seattle Seahawks.
Los dos equipos tienen sus filosofías bien marcadas y los Patriots han apostado por la gestión del reloj y la optimización de todos los elementos de su roster, los Seahawks presumen una ofensiva vertical y agresiva.
A inicios de temporada se imaginaba ver a estos equipos en la instancia definitiva, pero han demostrado tener lo necesario para dar el siguiente paso y llegar a un partido que, de ganarlo, podría cambiar el rumbo de sus proyectos.
La metodología de la exactitud
El equipo dirigido por Mike Vrabel ha recuperado la identidad que los hizo la gran dinastía del siglo XXI. Los Pats han basado su éxito en una ejecución carente de errores y una defensa asfixiante que les permitió conseguir un récord de 14-3, consolidándose como la mejor defensiva en puntos permitidos de la Conferencia Americana (18.8 por juego).
Hay diferentes fortalezas que hacen pensar que un séptimo campeonato puede ser posible, desde la habilidad que tienen para controlar el reloj de juego. Su promedio de 3:03 minutos por serie ofensiva es la mejor de la Liga, lo que hace que las defensivas rivales se desgastan, mientras que las ofensivas se enfrían con tanto tiempo fuera del emparrillado. En un juego donde Seattle es favorito por 4.5 puntos, el que controle el tiempo podrá cambiar el guion de este encuentro.
El niño maravilla de Foxborough
En su segundo año, Drake Maye ha tenido su temporada de despunte con el mejor rating de quarterback con 113.5, además de que lanzó para 4,394 yardas y 31 touchdowns contra ocho intercepciones.
Es verdad que no ha jugado a ese nivel en los playoffs (55.8 de pases completos y fue 15 veces capturado), pero si su línea ofensiva le da el tiempo suficiente, podrá hacer las jugadas grandes que beneficien a Nueva Inglaterra.
El latino que podría cambiarlo todo
Si el partido se cierra y Nueva Inglaterra tiene la última palabra, Andy Borregales podría ser el héroe hispano. El venezolano ha tenido una buena campaña de novato y ha mostrado resiliencia para no caerse ante los errores, con 27 aciertos en 32 oportunidades.
No habría mejor historia para Borregales que un gol de campo que defina el juego tal y como le ocurrió a Nueva Inglaterra en sus dos primeros Super Bowls.
La explosividad y la presión
Bajo el mando de Mike Macdonald, Seattle ha construido un equipo sumamente dinámico. Con el mismo récord de 14-3 y la mejor defensiva de la NFL en puntos permitidos (17.2 por juego), los Seahawks llegan con gran impulso y un equipo bastante balanceado que lo deja como el favorito para ganar.
Liderados por Jaxon Smith-Njigba (1,793 yardas en temporada regular), Seattle posee la capacidad de anotar en jugadas de largo yardaje: Su ofensiva promedió 5.6 yardas por jugada, una de las más altas de la campaña anterior.
Es precisamente Smith-Njigba quien le da confianza a Sam Darnold, que ha demostrado que su paso por Minnesota no fue producto de la casualidad y tiene lo necesario para demostrar que pertenece a esta Liga, con cuatro touchdowns entre la ronda divisional y el Juego de Campeonato de la NFC.
El frente defensivo de Seattle también es de temer, ya que lideró la postemporada en eficacia de bloqueo terrestre y presión al QB, acumulando 47 capturas en el año.
Mentalidad es obligatoria
Pero Seattle debe tener cabeza fría y mucha disciplina. Los Seahawks terminaron la temporada con un diferencial de intercambios de balón negativo (-3). Darnold lanzó 14 intercepciones, la cifra más alta entre los quarterbacks de primera línea, por lo que deberá ser más cuidadoso con el ovoide.
Y aunque son efectivos presionando al quarterback, su defensiva terrestre ha mostrado grietas, lo que podría ser aprovechado por el esquema de Nueva Inglaterra, con un TreVeyon Henderson que ha mostrado capacidad de conseguir jugadas explosivas.
No hay que olvidar sucesos como el de Riq Woolen, quien se burló de los Rams, fue castigado con una primera oportunidad automática y fue quemado en la siguiente jugada en un touchdown de Puka Nacua en el Campeonato de la NFC. Errores de ese tipo le pueden costar el trofeo Vince Lombardi.
CIG