El apellido Barco vuelve a estar en el centro de la polémica, pero esta vez no por un fichaje o un partido, sino por una confesión que destapa las posibles razones extradeportivas detrás de una ausencia constante en la Videna. Alfonso Barco, quien recientemente dio el gran salto al fútbol europeo fichando por el HNK Rijeka de Croacia tras destacadas campañas en Uruguay y Ecuador, rompió su silencio para abordar el tema que muchos murmuraban en voz baja: la tensa relación entre su padre y la cabeza de la Federación Peruana de Fútbol. El volante zurdo, cansado de las especulaciones, decidió encarar los micrófonos y exponer su sentir respecto a las convocatorias frustradas que ha vivido en los últimos tiempos.

El presente de ‘Fonchi’ es innegablemente positivo. Tras consolidarse como figura en Defensor Sporting y tener un paso por Emelec, su llegada a la liga croata en enero de este 2026 confirmó su crecimiento internacional. Sin embargo, a pesar de su regularidad en el extranjero, su nombre sigue sin aparecer en la lista final de la Selección Peruana.

La raíz del problema, según la percepción pública y del propio jugador, radicaría en la postura crítica de su padre. Álvaro Barco, actual gerente deportivo, ha sido una de las voces más feroces contra la gestión de Agustín Lozano, llegando a calificar recientemente a la Liga 1 como un “cadáver”, lo que generó una guerra de comunicados con la FPF.

La FPF y Universitario de Deportes intercambiaron comunicados tras las declaraciones de Álvaro Barco sobre el modelo de derechos de transmisión del fútbol peruano. Foto: Andina/ Universitario.
La FPF y Universitario de Deportes intercambiaron comunicados tras las declaraciones de Álvaro Barco sobre el modelo de derechos de transmisión del fútbol peruano. Foto: Andina/ Universitario.

Ante este escenario hostil, Alfonso decidió contar su verdad sobre los llamados preliminares que nunca se concretan. “Hace dos años vengo recibiendo cada fecha FIFA la reserva para ser convocado, pero hasta ahora no se ha dado”, reveló con notoria frustración, evidenciando que está en el radar técnico pero algo impide su llamado final.

El mediocampista fue directo al grano al señalar el elefante en la habitación, aunque intentó marcar distancia. “Mi viejo y el presidente de la Federación no se llevan muy bien, pero yo soy otra persona. Soy un profesional que hace seis años juega al fútbol y soy un ente que no tiene nada que ver con mi viejo”, sentenció con firmeza.

Su intención es clara: cortar el cordón umbilical de las disputas políticas para ser valorado únicamente por su rendimiento en la cancha. “Todo lo que pueda decir no se tiene que relacionar a mí”, agregó, pidiendo que se respete su trayectoria individual.

Alfonso Barco visitó el estadio de su nuevo club. (Foto: Rijeka)
Alfonso Barco visitó el estadio de su nuevo club. (Foto: Rijeka)

A pesar de las sospechas, Barco prefiere mantener la diplomacia y enfocarse en su autocrítica para seguir evolucionando. “Si no estoy o no me han llamado, quiero pensar que es porque me falta crecer y mejorar y no porque mi viejo está peleado con tal o cual”, reflexionó, dejando una puerta abierta a lo deportivo.

Sus declaraciones han encendido el debate sobre si los conflictos dirigenciales están vetando jugadores seleccionables. Mientras tanto, Alfonso Barco buscará seguir brillando en Croacia, esperando que sus actuaciones hablen tan fuerte que obliguen a la FPF a mirar más allá del apellido y valorar al futbolista.

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