Atención: enviar dinero desde Estados Unidos al extranjero ahora implica un costo adicional. Desde el jueves 1 de enero, se aplica un impuesto federal del 1 % a ciertos tipos de remesas, como parte de una reforma fiscal promovida por el presidente Donald Trump.

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El gravamen perjudica de manera considerable a los envíos realizados en efectivo, cheques o giros postales, mientras que las transferencias electrónicas desde cuentas bancarias, tarjetas o billeteras digitales quedan exentas.
¿Quién cobra el impuesto y a dónde va el dinero?
El nuevo cargo es recaudado directamente por bancos y empresas de envío de dinero, que luego transfieren esos fondos al Departamento del Tesoro. Aunque el impuesto no reduce la cantidad que recibe el destinatario final, sí incrementa el costo total que debe asumir la persona que envía el dinero, lo que impacta especialmente a quienes dependen del efectivo.

El dinero enviado a sus familias podría salir más caro desde este año.
México, entre los países más afectados
Uno de los países que más sentiría el impacto es México, uno de los principales receptores de remesas desde EE.UU. Datos del Banco de México indican que en 2024 ingresaron más de 62.500 millones de dólares por este concepto, aunque las transferencias ya muestran señales de desaceleración.
Solo en estados como California y Texas los mayores emisores se registraron caídas significativas en los envíos durante los últimos meses.
Respuesta del gobierno mexicano
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó públicamente el nuevo impuesto y anunció medidas para ayudar a los migrantes a evitar el cargo. Entre las alternativas, su gobierno promueve el uso de Finabien, una tarjeta bancaria respaldada por el Estado mexicano que permite realizar transferencias electrónicas y esquivar el impuesto aplicado al efectivo.
Riesgos y efectos colaterales
Empresas del sector advierten que el nuevo impuesto podría reducir el volumen total de remesas y empujar a algunos migrantes a canales informales, lo que complicaría la supervisión financiera y aumentaría los riesgos de fraude.
Expertos coinciden en que, si bien la medida incentiva el uso de plataformas digitales, también podría afectar a familias que dependen de estos ingresos para alimentación, vivienda y educación.
Una ley fiscal con múltiples impactos
El impuesto a las remesas forma parte de la One Big Beautiful Bill Act, una amplia legislación fiscal que también incluye recortes impositivos, cambios en programas sociales y mayores fondos para control migratorio. Para millones de inmigrantes, el mensaje es claro: enviar dinero desde EE.UU. ya no es igual que antes.